Satyananda Yoga es un sistema de Yoga Integral cuyo
objetivo es armonizar todos los aspectos del ser
humano.
Este sistema de Yoga, desarrollado por Paramahamsa Satyananda Saraswati, se basa en tres pilares fundamentales: Gyana Yoga, Bhakti Yoga y Karma Yoga (cabeza, corazón y manos). De esta manera se equilibran todos los aspectos de la personalidad humana, lo que nos lleva a armonizar la mente, las emociones y la acción desembocando en paz interior.

"El yoga no comienza ni con el cuerpo ni con la mente, comienza con el reconocimiento de una necesidad  en nuestra vida, una necesidad de cualquier forma, tanto física, emocional, espiritual como filosófica…. llegamos al yoga cuando somos conscientes de que ello puede enriquecer nuestras vidas”.

Swami Niranjananda

 

 “El yoga no es un mito antiguo enterrado en el olvido. Es el legado más valioso del presente. Es una necesidad esencial de hoy y la cultura del mañana."

Swami Satyananda Saraswati.  

El objetivo de Kaivalya Yoga es trasmitir con claridad y amabilidad la enseñanza del yoga manteniendo su integridad. Proporcionando herramientas prácticas para llevar una vida más equilibrada y consciente, que nos permita aumentar nuestra creatividad y desarrollar todas las potencialidades del ser.

La práctica regular del yoga nos proporciona grandes beneficios físicos y mentales; fortaleciendo y flexibilizando nuestro cuerpo/mente, serenándonos interiormente y equilibrándonos con el mundo exterior.

 

Técnicas de Meditación, Dhyana.

Meditación es no hacer nada, permanecer sentados o tumbados, en quietud, en silencio conscientes de todo lo que acontece instante a instante. Y dejar que esta actitud de conciencia se extienda también a nuestra vida cotidiana.

Cuando la concentración se mantiene de manera ininterrumpida y sujeto y objeto comienzan a perder sus fronteras, esto es meditación, en la que las distracciones ya no incordian y toda la atención esta absorta en el sujeto y objeto y ambos parecen tener la misma Realidad. Este proceso no puede forzarse, únicamente preparamos la situación adecuada para que la experiencia de la meditación suceda.

Utilizamos la observación, la atención y la concentración para interiorizarnos y alcanzar ese estado de equilibrio y serenidad que constituye nuestra esencia más profunda, el estado del yoga.

 
sva-viṣṭaya-asaṃprayoge cittasya sva-rūpa-anukara iva indriyānam pratyāhārah”. II54II Cap. 2 YSP.
Se conoce como pratyahara, ese estado en el que los sentidos cesan de buscar en el exterior y se funden con la cualidad existencial de la conciencia.

 

“deśa bandhaś cittasya dhāraṇā". II1II Cap. 3 YSP.
Dharana, concentración, es fijar la mente en un solo sitio.

 

tatra pratyaaya-eka-tānatā dhyānam”. II2II Cap 3. YSP.
Dhyana, meditación, es el flujo ininterrumpido del contenido de la conciencia.

 

La meditación es casi la única liberación que hoy tenemos de la tiranía de la agenda en la vida cotidiana, una de las pocas maneras en las que podemos experimentar la vida como algo libre de finalidades y tareas que han de ser realizadas.
No buscamos una experiencia extraordinaria sino más bien despertar a lo extraordinario de la experiencia ordinaria.
La meditación debe abrirnos a la posibilidad de nuestra propia vulnerabilidad, nuestra propia “sacralidad” como parte de esa Presencia.
Nuestra práctica misma debería disolver la ilusión de quien pensamos que somos y darnos el coraje de mirar hacia lo que desconocemos.
Swami Ambikananda

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